10.9.06

Mintieron casi todos

El Senado de los Estados Unidos de América lo ha dejado meridianamente claro.

Saddam Hussein no tuvo nunca ninguna relación con los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y, por descontado, tampoco tuvo nada que ver con ellos la población civil iraquí.

Así, el Senado viene a poner en su sitio no sólo a George W. Bush Jr. y a toda su administración, sino también a sus arrebatados corifeos, como es el caso del ex Consejero de Estado José María Aznar.

Todos ellos mintieron a sabiendas, e ignorando el elemental pudor que debe de acompañar a todo servidor público.

Recuerdo perfectamente - ocupaba disciplinadamente mi escaño - el debate en el Pleno del Parlamento el día 5 de febrero de 2003, durante el cual, y desde la tribuna de oradores, el entonces Presidente del Gobierno, Sr. Aznar López, afirmó solemnemente la relación entre Saddam Hussein y Al Qaeda, así como la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y la existencia de armas químicas, relacionándolo todo con las detenciones practicadas en la llamada "Operación Lago" en Banyoles, como justificación de la ilegal guerra preventiva contra Irak, que efectivamente se inició en 19 de marzo siguiente.

Recuerdo también como, en una maniobra moralmente repugnante, pretendía involucrarnos a todos en sus mentiras conscientes reiterando la expresión "todos sabemos" para apuntalar cada una de sus falsedades.

Las consecuencias de aquellas mentiras son suficientemente conocidas, pero no consta que ninguno de los que las repitieron - desde luego no el Sr. Aznar López - haya pedido excusas a los familiares de los soldados americanos muertos en esta guerra injustificable, ni a los familiares de los soldados iraquíes muertos, ni a los mucho más numerosos familiares de las víctimas civiles iraquís.

No esperamos, desde luego, que tal petición de disculpas se produzca. Para ello es necesario un mínimo de decencia.

Afortunadamente otros la ha tenido en su lugar y, así como el Congreso de los Estados Unidos no concedió la Medalla de Oro al Sr. Aznar pese a la abundancia de dinero público español invertido en el intento, el Senado de los Estados Unidos le ha dejado en el lugar que corresponde a los mentirosos, ante la vergüenza pública.

Quizá el único que no haya mentido en todo en toda esta historia sea el Gobernador Jeb Bush al pronosticar "beneficios inimaginables" para quien secundara la ilegal guerra contra Irak.

Lo que pocos podían imaginar entonces es que tales beneficios fueran una poltrona en el Consejo de Administración presidido por Rupert Murdoch.

(artículo publicado en laRepública.es)

1 Comentarios:

Blogger Albert Balada dijo...

Bravo company Diputat, clar i català!

10/9/06 16:36  

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