14.4.06

75º aniversario de la esperanza

El 14 de abril de 1931, la esperanza estalló pacíficamente en la calles de España. Los ciudadanos y las ciudadanas proclamaron la libertad, y los líderes políticos, en la Puerta del Sol y en la Plaça de Sant Jaume, formalizaron la proclamación de la República.

Se abría una etapa de esperanza, libertad y civismo como nunca se había producido hasta entonces en nuestra historia.

Nos lo contaba ayer un testigo presencial, el compañero del PSC Josep Moratalla, que fue luego fundador del POUM y combatiente republicano, en el acto de homenaje al Miliciano Desconocido que hace ya varios años organiza la JSC de Barcelona, en recuerdo de los que defendieron la República con su vida, y en la plaza que, por acuerdo municipal de 1937, llevó hasta 1939 el nombre de "Plaça del Milicià Desconegut", como la identifica aún la inscripción, pintada con alquitrán, que sobrevivió toda la dictadura franquista en la pared de la barcelonesa iglesia de Santa Maria del Pi.

La esperanza popular dió buenos y abundantes frutos. La República aportó el esfuerzo por la racionalización de la vida política, la modernización del país, la defensa de los derechos de los ciudadanos, el reconocimiento de la realidad plural y diversa de España.

No podemos olvidar la enorme obra de la República en materia de sanidad pública, pero debemos de destacar, quizá por encima de todo, todo lo realizado en materia de educación, con la creación en tan breve periodo de 16.000 escuelas - que representaban un tercio de las existentes hasta el momento -; la dignificación de la escuela primaria y valoración del papel de los maestros; las escuelas de oficios; la creación de la Universidad Autónoma de Barcelona, con planes de estudios y proyectos de investigación y docentes absolutamente avanzados; y la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid.

Los derechos ciudadanos avanzaron en forma vertiginosa, con la disminución de la mayoría de edad, el matrimonio civil y la posibilidad de divorcio, el establecimiento de la patria potestad compartida entre padre y madre, y el fundamental reconocimiento del derecho al voto por parte de las mujeres, con años de adelanto respecto a democracias vecinas.

La realidad plural y varia de España obtuvo su reconocimiento intelectual, y en plano político fue establecida por medio de los Estatutos de Autonomía de Cataluña y Euskadi y, por desgracia demasiado tarde para su aplicación, de Galicia.

Los valores republicanos de cooperación, libertad y civilidad fueron puestos en ejecución, pese a las enormes dificultades creadas constantemente por los enemigos de la República.

La República nos dejó, por encima de todo, el mensaje de la radical igualdad de las personas, y la esperanza de su definitivo reconocimiento.

1 Comentarios:

Blogger Enrique Castro dijo...

Feliz Aniversario Jordi.

Un abrazo.

14/4/06 18:22  

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